• Situación:
    C/ Santa Agueda, Madrid
  • Superficie:
    90 m²
  • Estado:
    Terminado
  • Promotor:
    Privado
  • Constructor:
    M.M. Rizk
  • Fotografías:
    © Nieves Ferrer

El encargo del proyecto consistió en la reforma integral de una vivienda en dúplex de 90 m² útiles interiores y 12 m² de terraza, situada en la última planta de una finca en el barrio de Chueca (Madrid)
La distribución del estado inicial no se adecuaba a los deseos de los propietarios. El acceso a la vivienda se producía a través de un pequeño vestíbulo que continuaba con un pasillo estrecho y alargado que iba conectando con todas las estancias. La excesiva compartimentación generaba una sensación de espacios angostos y oscuros. En planta baja se distribuía el despacho, baño, cocina, salón, y una escalera de dos tramos en el centro de la distribución conectaba con la planta superior en la que se ubicaba el dormitorio.
Tras comentarnos el programa de usos que buscaban nuestros clientes, la propuesta fue de dos plantas sin tabiquerías. Espacios flexibles con posibilidad de conectar entre sí distintos ambientes, abiertos y lo más diáfanos y luminosos posibles
Se optó por situar en la planta de acceso la parte más pública de la vivienda: una cocina conectada al salón-comedor y una pequeña zona de trabajo. En la planta primera se organizaba la parte más privada; el dormitorio, con vestidor independiente y un baño totalmente abierto a la luminosa terraza.
Fue necesario demoler íntegramente el interior de la vivienda, incluyendo la escalera y fachada a la terraza para poder acristalarla, así como falsos techos, instalaciones y acabados.
Uno de los retos fundamentales a resolver en el proyecto era la ubicación y desarrollo de la escalera. Ubicándola adosada al muro medianero y con un solo tramo permitió aprovechar para integrar parte de la cocina y mobiliario de almacenaje, fabricado a medida, bajo ella.
Al tener la pareja ocupante de la vivienda horarios muy diferentes, se optó por instalar una cortina acústica motorizada oculta en el falso techo para poder independizar el dormitorio. Así, al enrollar o desplegar la cortina se puede utilizar tanto vestidor como baño sin que el ruido o luz incomode el sueño de quién sigue durmiendo.
La fachada que daba acceso a la terraza también se demolió para instalar en su lugar una carpintería corredera completamente acristalada. Los espacios de lavabo y ducha quedan completamente abiertos a la terraza mientras que en la cabina del inodoro se aumentó la privacidad con la colocación de vidrios translúcidos.

 

Fotografía © Nieves Ferrer

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